Banda Filarmónica Ka´ux, música de viento hecha por mujeres mixes

Santa María Tlahuiltoltepec es una comunidad perteneciente a la zona mixe de Oaxaca, conocida y reconocida por su cultura musical. Buena parte de la población toca algún instrumento, desde muy pequeños los niños forman parte de alguna banda, incluso algunos realizan sus estudios en el Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe, ubicado en la localidad.

Aunque las mujeres si han formado parte de banda mixtas, no existía, hasta el 2006, una agrupación musical exclusiva para ellas. Todo comenzó con la inquietud de Concepción Hernández Gutiérrez, hoy directora de la banda «Ka’Ux», quien a sus catorce años decide que no sólo quiere tocar un instrumento musical sino conformar una banda de puras mujeres.

Al principio la idea era descabellada incluso hasta para ella, pero una voz que venia desde adentro le indicaba que eso era lo que en realidad quería y tenia que hacer, sin importar lo mucho que le costará. Y así se dio a la tarea de reunir a las integrantes que formarían parte de la primera banda conformada en su totalidad por mujeres.

Juntar a las integrantes fue más fácil de lo que pensó y pronto conformaron la Banda Filarmónica Femenil «Ka’Ux», compuesta por niñas, jóvenes y madres de familia, lo complicado fue conseguir los instrumentos, ya que a sus 14 años tuvo que convencer a la autoridad municipal que no se trataba de un simple capricho y que además existía un interés legitimo de varias de mujeres de integrar la agrupación musical.

“Si fue una sorpresa para ellos la petición que les hacíamos, no podían creer que una mujer pudiera tocar la tuba y la tambora, incluso si se rieron porque se trataba de algo nunca antes visto en el pueblo, sin embargo yo llevaba mi lista con lo nombres de las mujeres que la conformaría y pedí un mes de plazo a la autoridad para armar la banda y les convencí”, comparte Concepción Hernández en entrevista telefónica.

Actualmente son entre 20 y 25 integrantes de entre ocho y treintas años de edad, incluso cuatro de ellas son madres de familia, cuyos hijos e hijas ya empiezan a desarrollar su pasión por la música.

Una familia de quetzales en peligro de extinción fue la inspiración para el nombre de la banda Ka’Ux”, el cual han resignificado como “Aves que retoñan vida en el corazón” derivado de una anécdota de las abuelas que aseguraban que cuando un niño o niña no hablaba o tardaba en hacerlo, pedían ayuda a los pájaros que recién arribaban al pueblo.

“Las abuelas decían que las aves –quetzales- eran muy ruidosas, igual que nosotras haciendo nuestra música”, refiere en medio de risas.

Música, empoderamiento y libertad

Si hay algo en lo que coinciden las integrantes de la banda es que la música es parte de su cultura, identidad y vida. Aunque hay quienes describen a la agrupación como filarmónica, para ellas no hay límites y definen su estilo como versátil, porque aunque tocan música de concierto, también le entran a las cumbias, dependiendo del evento donde las inviten.

Y aunque en un inicio sólo tocaban instrumentos de viento y percusiones, a la fecha han incluido cuerdas mediante el violín y la mandolina, con los cuales aseguran previamente en su comunidad se tocaban los tradicionales sones, lo cual ha gustado a su público.

Sus presentaciones van desde fiestas particulares o patronales en el pueblo y localidades vecinas hasta presentaciones en recintos culturales, como en el 2014 cuando por primera vez tocaron en el Teatro Esperanza Iris, de la Ciudad de México, evento doblemente especial para la banda ya que se convirtió en su primer recital en un escenario y la ocasión idónea para presentarse como banda Ka´Ux, ya que previamente contaban con otro nombre. “Fue como el bautizo de la banda con el nombre que aún nos representa”.

A la Ciudad de México le siguió Tlaxcala, Puebla, Cuernavaca y varias localidad al interior de la entidad oaxaqueña en donde han sido recibidas con mucha expectativa y se han maravillado con la calidad musical, tan es así que algunas personas han pensado que hacen “playback” cuando interpretan sus canciones, debido a la precisión de la notas.

“Nosotras disfrutamos mucho de los conciertos y presentaciones que hemos dado, porque siempre han sido buena experiencias, eso es lo que nos anima a seguir y salir adelante, los aplausos, el ánimo que la gente nos da, eso lo valoramos mucho”, manifiesta la joven directora de la banda.

También gusta que no son una banda tradicional, es decir han incorporado el baile en sus presentaciones, ya sea con bailarines expertos o ellas mismas sintiendo la música por dentro, siendo libres en el escenario e invitando al público a formar parte de la experiencia. De ahí que se asumen “ruidosas” como los quetzales, pero así les gusta ser.

Consientes de que les ha tocado ser pioneras en su comunidad, formar parte de la banda les significa a cada una abrir espacios de participación y fomentar el quehacer colectivo de las mujeres, así mismo contribuir en el fortalecimiento y preservación de la cultura ayuuk (mixe).

A pregunta expresa de que las hace diferentes, en un contexto en el que todo el pueblo cuenta con amplia cultura musical, sin duda refiere que ser una banda integrada sólo por mujeres –niñas, jóvenes y madres de familia- les da identidad propia, además de que se trata de una agrupación independiente sin el respaldo económico de algún municipio u organización, con todas las dificultades que ello trae consigo.

Así mismo otro de su sellos característicos en que no son una banda ceremoniosa que todo el tiempo permanece en una sola posición tocando sus instrumentos, ellas bailan, gritan, “echan relajo”, son libres y es parte de su encanto, aunque quitarse la pena no ha sido fácil, pero de a poco lo han logrado.

“Ser parte de la banda y tocar en ella es una forma de ser libres. Para nosotras es muy bonito hacer música así, soltándonos, siendo libres. Es la ventaja de ser parte de una banda femenil es mas fácil quitarse la pena, en todos los sentidos, hay un vinculo de confianza muy fuerte entre nosotras”

Y aunque les ha tocado ser pioneras, afortunadamente no han tenido que enfrentar discriminación en el gremio musical, que aunque se sorprende con su audacia, las recibe con los brazos abiertos. Lo cual también las anima para continuar su carrera musical.

Primer disco y los retos de la distribución

Desde su origen la banda se ha caracterizado por ser autogestiva y apartidista, no reciben apoyos ni recursos de ningún partido político u otro particular, con toda las complicaciones que esto trae consigo, ya que ha sido a base de esfuerzos personales que han logrado una trayectoria de más de 15.

Y aunque la carrera ha sido dura por momentos, en este 2020 llegó el tan esperado disco que han titulado “Aves que retoñan vida en el corazón”, producción que grabaron en enero pasado y que cuenta con tres composiciones de la maestra Lucia Paula Hernández Gutiérrez, integrante de la banda, tituladas: Ääts kukoj, Jatu’ uk et y Juj’ky äjtïnkëjxp, las cuales hablan de la naturaleza, el peligro que ésta corre y la vida en general.

También incluyen un paso doble, varios sones como el “Son de la Abuela” de Leovigildo Martínez Vásquez, que ya cuenta con su propio video musical, así como piezas que les han dedicado compositores que han quedado maravillados con su proyecto musical al momento de escucharlas tocar en vivo.

Debido a que aún no cuentan con el respaldo de instituciones como la Secretaría de Cultura o área afines, aunque lo han intentado en varias ocasiones, apenas buscan la mejor manera para la distribución de su material y encontrar los puntos de venta que les permita poner a disposición del publico su material.

Pese a ello el ánimo no decae y por el contrario piensan en grande, en un futuro donde puedan recorrer el mundo con su música, donde la integrantes puedan destacar y se den a conocer por su talento. La idea es llegar hasta donde la vida les permita.

Y en torno a su legado, las integrantes de la Banda Ka´Ux quieren contribuir a que las mujeres luchen por sus sueños, sean felices y libres, tal y como lo son ellas en el escenario.

“Queremos que como mujeres no le tengan miedo a lo que desean hacer, que fomenten la convivencia con otras y que disfruten la vida que tenemos, así como nosotras lo hacemos cuando sonamos”, concluyó Concepción Hernández Gutiérrez, quien inicio con el sueño que hoy es de muchas más.